Derecho y justicia visigoda

Los visigodos debido a su larga permanencia dentro del Imperio adquirieron los principios del derecho romano.
Las grandes compilaciones dirigidas a los godos datan desde la época tolosana, el Código de Eurico. Los romanos se rigieron bajo el Breviario de Alarico II o Breviario de Aniano.
La monarquía toledana mantuvo la importancia del derecho y Leavigildo fue el encargado de adecuar el Código de Eurico a las circunstancias de su reinado. Este nuevo código se conoció como Codex Revisus.
Otro rey legislador fue Khindasvinto, responsable de por lo menos 98 leyes y se discute aún si también de un código.
Recesvinto, no sólo fue legislador sino que también promulgó en el 654 el Libro de Los Jueces (Líber Judiciorurn) o Ley de los Visigodos (Lex Visigothorum). Esta ley se aplicó tanto a los súbditos godos como hispanorromanos. En el año 681 se realizó una revisión de este código y se realizó una edición Vulgata que más tarde se conoció como Fuero Juzgo.
Junto el código romano existieron leyes propias del derecho consuetudinario germánico.

La administración de justicia

La justicia no era una rama autónoma del imperio. Por ello, los diversos oficiales y agentes estatales que formaban parte de la administración pública si tomaban parte en temas de justicia recibían el nombre de jueces, esto era habitual para los condes y duques.
El poder judicial residía en las manos del rey. Este podía ejercerlo de manera personal o través de los magnates del Aula Regia, por delegación.

El ejercicio personal de la justicia por parte del rey comprendía los casos que le llegaban:
  • Por decisión propia, cuando ordenaba que se le enviasen
  • Por apelación
Los obispos tenían la función de fiscalizar y en caso de intervenir en apelaciones junto al juez de primera instancia, si no existía consenso prevalecía la opinión del obispo. En épocas de Ervigio, esto se modificó y en caso de desacuerdo, los obispos debían escribir una carta explicando los motivos del fallo al rey quien sería la máxima autoridad que decidiría sobre el caso.

Si bien el rey conservó la suprema jurisdicción existían otros ámbitos como:
  • La jurisdicción eclesiástica, pública, para los asuntos de fe, de disciplina y para los asuntos civiles que afectaban a los clérigos.
  • La jurisdicción nobiliaria: en el reinado de Ervigio se estableció que los nobles fuesen juzgados por sus pares.
  • La jurisdicción mercantil, esta estaba a cargo de jueces especiales con competencia en los litigios entre mercaderes extranjeros.

La hacienda visigoda

Al igual que en otros aspectos, los visigodos asimilaron la herencia romana y en ella basaron su sistema tributario.

Fuentes desde donde provenían los recursos de la hacienda:
  • Los dominios territoriales de la corona, heredados en principio del Imperio
  • Los impuestos.
Clasificación de los impuestos: directos o indirectos. Los primeros podían cobrarse en especie o en metálico y eran anuales. En cuanto a impuestos indirectos, existían dos que se heredaron desde la época romana y que grababa el comercio y el traslado de mercaderías (el impuesto de aduana y el impuesto de tránsito). Por otra parte, existían prestaciones personales tantos ordinarias como extraordinarias como multas por delito, las regalías, las confiscaciones.

Eran los reyes quienes tenían la facultad de fijar el monto de impuestos y crear nuevos.
Los miembros del clero fueron exentos del pago de prestaciones personales partir del III concilio de Toledo del año 589 y en el VIII concilio del pago del impuesto personal.

III concilio de toledo
III Concilio de Toledo


Administración de la Hacienda

El administrador supremo fue el rey pero contaba con el auxilio de diversos oficiales:
  • Oficiales de palacio: conde del patrimonio, jefe de la Hacienda del estado y del patrimonio regio. El conde de los tesoreros, a cargo del tesoro, depósito donde se guardaban los objetos de valor, y del archivo regio donde se conservaban los originales de las leyes y los documentos públicos.
  • Oficiales territoriales: los duques o condes que gobernaban las provincias y los condes de los territorios fiscalizaban y dirigían las finanzas en sus respectivas jurisdicciones y supervisaban las recaudaciones. Antiguos recaudadores, que también actuaron como jueces en algunas cuestiones financieras.

El ejército visigodo

Por tradición, los visigodos eran un pueblo guerrero. Todos los hombres libres tenían la obligación de portar armas y éstos eran los únicos miembros activos en temas de política. La instalación en territorio romano no alteró su costumbre bélica.
En tiempos de Eurico, el ejército estuvo compuesto además de godos por romanos quienes algunos llegaron a ostentar el cargo de jefes.
La monarquía toledana conservó la tradición guerrera de los godos y la obligación de los varones mayores de edad y capaces de portar armas de cumplir con sus obligaciones militares. Esta se extendió incluso a los siervos.

invasion visigoda
Invasión visigoda
 
El ejército no era un cuerpo permanente y dependían del poder regio sólo la guardia regia y las guarniciones que se instalaban en las comarcas fronterizas.
Si existía una alteración de la paz interior o se iniciaba una guerra, el rey convocaba a su ejército y este debía acudir a un sitio y lugar especificado.
Dado que la formación de clientelas armadas dependían de su jefe, la autoridad militar del rey decayó y paso a manos de los magnates.
Este peligro se hizo evidente durante el reinado de Wamba cuando tuvo lugar la rebelión del duque Paula en el año 573. Por esta razón, el rey decretó la obligación de recurrir a la guerra junto a todos sus súbditos laicos o eclesiásticos. Quienes no cumplían esta disposición eran castigados con el destierro (si eran miembros de la iglesias que no tenían bienes), la pérdida del derecho a prestar testimonio en los tribunales (nobles o no y clero inferior), la confiscación de bienes y la servidumbre.

Los organismos del gobierno visigodo

Los Concilios

En los concilios reunían a obispos y eclesiásticos de una región amplia: ecuménicos, nacionales y provinciales. Durante el período de la monarquía arriana y hasta mediados del siglo VI la Iglesia católica celebró numerosos sínodos. En muchos de ellos, los reyes godos agradecieron el apoyo de los monarcas godos. Como en el período 540 a 549 no hay registro de la celebración de algún concilio se puede suponer que existió cierto distanciamiento entre la iglesia y la monarquía goda.
Los sucesores de Recaredo, no volvieron a convocar concilios nacionales hasta el año 633. El rey que lo convocó, Sisenando, derrocó al rey Suintila obtuvo la legitimación a través del concilio así triunfaron las ideas de San Isidoro.
Los reyes tenían el derecho de acudir a la primera sesión del concilio y a presentar lo que se conocía como “tomo regio” que era el conjunto de asuntos que quería que fuesen tratados.
Los concilios toledanos se reunían en alguna iglesia, que por lo general era la de Santa Leocadia, congregaban aparte de los eclesiásticos a magnates palatinos. Estos últimos no intervenían en la discusión de temas de fe.
Durante los concilios, todos los súbditos del reino podían presentar sus quejas. La difusión de lo resuelto en los concilios formaba era una obligación pastoral de los asistentes, pero recién se institucionalizó en el XVI concilio toledano del 693, cuando se estableció que los obispos, dentro de los seis meses de concluido ese sínodo, convocasen una asamblea del clero y pueblo de sus respectivas ciudades para informar de las decisiones adoptadas.

III concilio de toledo
III Concilio de Toledo
  
Oficio palatino y Aula regia

Los visigodos tenían una asamblea de magnates que cumplía funciones consultivas junto al rey esta funcionó hasta el siglo VI cuando fue remplazada por el oficio palatino. Este fue organizado por Leovigildo y tiene muchas características bizantinas. Era un organismo burocrático que agrupaba a los jefes de diversos servicios, magnates con el título honorífico de condes. El Oficio palatino fue el núcleo de una asamblea política más amplia denominada Aula regia.

Funciones del Aula regia
  • Consultivas sobre los asuntos más importantes para del reino
  • Legislativas, colaboraba en la redacción de las leyes y asistía a su promulgación
  • Judiciales, colaborando con el rey en la administración de justicia
El Aula regia estaba constituida por
  • Miembros del oficio palatino
  • Magnates que cumplían las funciones de duques, condes y jueces
  • Magnates más distinguidos convocados especialmente por el rey para asesorarlo
  • Gardingos

Administración territorial

El territorio visigodo mantuvo la división romana y se compuso de cinco provincias en la península: Tarraconense, Cartaginense, Bética, Lusitania y Galicia y una al norte de los Pirineos: La Septimania o Galia Narbonense.
Durante la época romana, estas seis provincias habían estado gobernadas por gobernadores o rectores y desde mediados del siglo VI por los duques, que primero habían sido sólo jefes militares. Los duques tenían a su cargo la dirección del gobierno, de la administración, la justicia y el supremo mando militar de sus provincias.
De las provincias estaban separados algunos territorios que estaban gobernados por un conde designado por el rey. Otro territorio aparte lo constituían las tierras del fisco que estaban pobladas por los siervos fiscales y eran administrados por mayordomos y procuradores.
Ya en el siglo VII el cargo de conde comenzó a hacerse hereditario por lo que el poder del rey fue en detrimento.

Las instituciones de gobierno visigodo

La monarquía visigoda consideraba al estado como algo distinto de la persona del rey. Un ejemplo de ello es la distinción entre los bienes particulares del rey y el patrimonio de la corona, establecida a mediados del siglo VII y claramente fijada en el VIII concilio de Toledo, del año 653.
Los súbditos estaban ligados al estado a través de la figura del rey quien era el máximo representante. Este vínculo de derecho público se conocía como fidelitas o fides (fidelidad o fe) y su ruptura era severamente castigado.
Este vínculo se expresaba a través del juramento de fidelidad que todos los súbditos debían prestar al rey y que con seguridad existía ya en el siglo Vil pues los textos del IV concilio de Toledo, del 633, aluden a él como práctica generalizada.
La monarquía tolosana realizó una serie de transformaciones por medio del rey Leovigildo quien a través de su deseo de unificar el territorio y lograr una cierta coherencia institucional. Ya en el siglo VII, fue San Isidoro quien formuló la teoría de la monarquía, basada en los antecedentes hebreo-cristianos de la antigüedad clásica adaptada a las características visigodas.

leovigildo
Rey Leovigildo
 
La Iglesia tuvo una gran participación en la política y se basaba en que si la vida espiritual estaba por encima de la vida terrenal, entonces el poder espiritual estaba por encima del poder terrenal. Esto puede leer en lo establecido por San Isidoro en el IV concilio de Toledo (633), ““... Os pedimos ... a los reyes que, mostrándoos moderados y pacíficos para con vuestros súbditos, rijáis los pueblos que os han sido confiados por Dios, con justicia y piedad, y que correspondáis debidamente a Cristo bien hechor que os eligió, reinando con humildad de corazón y con afición a las buenas obras ... “(canon 75).
Así quedó institucionalizado el control eclesiástico sobre el poder de los reyes.
El mismo canon continúa diciendo “Y acerca de los futuros reyes promulgamos esta de terminación: que si alguno de ellos en contra de la reverencia debida a las leyes, ejerciese sobre el pueblo un poder despótico con autoridad, soberbia y regia altanería, entre delitos, crímenes y ambiciones, sea condenado con sentencia de anatema por Cristo Señor y sea separado y juzgado por Dios porque se atrevió a obrar malvadamente y llevar el reino la ruina. “

La elección y sucesión al trono

La monarquía tolosana el rey no era de carácter hereditario sino que, el monarca era elegido de entre los miembros del linaje. Quienes elegían al rey eran el grupo de magnates y prelados. En el concilio IV concilio toledano, se estableció que el rey fuese elegido por los magnates y los obispos. El VI concilio, del 638, estableció las condiciones que había de reunir el candidato: varón de estirpe goda y de buenas costumbres, quedando excluidos los de origen servil, los tonsurados, quienes hubiesen sufrido la pena de decalvación y quienes fuesen culpables de sedición para alcanzar el trono. En el VIII concilio se especificó en dónde debía realizarse la elección, esta asamblea debía realizar en la ciudad real o donde el rey haya muerto.
El concilio que se celebró poco después de la muerte de Khindasvinto fue bienvenido por a nobleza ya que se restauró la elección regia como función de la asamblea de magnates y obispos.

El poder del rey visigodo
  • Eran atribuciones del rey los siguientes puntos:
  • Supremo gobernante del reino
  • Protector de la Iglesia católica
  • Potestad legislativa
  • Juez supremo
  • Jefe de la administración pública y del ejército
  • Poseía regalías como la acuñación de moneda

Símbolos del poder

Antes de Leovigildo los símbolos de poder era el estandarte de combate y la espada pero a partir de este monarca, se tomaron costumbres romanas y bizantinas como la existencia de un trono, una corona, un cetro y un manto púrpura.

Los vínculos de dependencias

Cuando los visigodos llegaron a la península, la población hispanorromana experimentaba desde hacía varios siglos un proceso de debilitamiento de las relaciones de derecho público que vinculaban a los ciudadanos con el estado.
Las invasiones acentuaron aún más el proceso por dos motivos, el primero fue la violencia y el desorden que se generó y el segundo, los vínculos de carácter personal que predominaban en la sociedad visigoda.
Esto generó lo que se conoce como solidaridades, en la que las parentelas de linaje eran muy fuertes y que tuvieron especial importancia en la vida política. Por otra parte, se propició el auge de las agrupaciones monásticas. También existía un monacato no regular que no dependía de la autoridad de la Iglesia.

Características de los monasterios españoles

Los monasterios estaban inspirados en san Fructuoso de Braga y tenían como características:
  • El pactualismo, es decir, la existencia de un pacto entre el abad y los monjes.
  • Existían federaciones de monasterios que poseían una asamblea común de los respectivos abades
  • Admitían de forma permanente a familias enteras en los monasterios

primer monasterio de españa
Real Monasterio de San Victorian - Primer monasterio de España
 
Solidaridad social de la Iglesia tuvo dos funciones fundamentales una es la evangelización y la enseñanza y la segunda, es la solidaridad social a través de distintas formas de ayuda. Por ejemplo, el obispo Mássona de Mérida fundó en esa ciudad un hospital en el que eran asistidos enfermos de todas las clases y procedencias: siervos y libres, cristianos y judíos, etc. También había creó instituciones de préstamo sin interés para los pobres.

Solidaridades personales y clientelas armadas este tipo de relaciones se dieron tanto dentro del grupo de nobles como entre este y la de no nobles. Son clientelas de reyes y magnates. Estas en un principio fueron temporales pero a fines del siglo Vil se hizo vitalicia y, muy pronto, hereditaria. Al mismo tiempo, el señor fue dejando de mantener a esas comitivas junto a sí, en su residencia, y, en cambio, se comenzó a hacerles entrega de una tierra para que de ella obtuviesen los recursos necesarios para servir con las armas a su señor.

Conflictos sociales

La evolución de las relaciones sociales durante no fueron del todo pacíficas sino que existían un fuerte enfrentamiento con grupos tantos internos como externos.
Se sabe que el campesinado, libre o siervo, constituía la mayoría de la población y que ocasionó problemas que llegaron a ser graves durante el reinado de Leovigildo.
Otros grupos que crearon problemas al reino visigodo fueron los vascones, los judíos, la propia nobleza visigoda.
Como conclusión se puede afirmar que la sociedad hispano goda tenía una estructura jerárquica que evidenciaba una evolución hacia la sociedad feudal.


La sociedad visigoda

Los rasgos generales de la sociedad de España durante el reino visigodo era la existencia de un grupo que gozaba de un estatus privilegiado y la tendencia a formalizar relaciones de solidaridad personal que desencadenarían en el protofeudalismo.
En un principio, la separación entre los visigodos y los habitantes de la península fueron muy evidentes. A esto se ayudó las diferencias culturales, raciales, jurídicas y religiosas entre los pueblos. Es recién en épocas de Leovigildo godos y romanos son considerados iguales ante la ley y viven bajo la misma codificación. 

Factores que favorecieron el acercamiento entre romanos y godos:
  • La estratificación social de los godos y de los hispanorromanos era muy parecida
  • La aristocracia dirigente de ambos grupos tenía intereses similares
  • Existió un acercamiento cultural entre visigodos y romanos
  • Los visigodos se identificaron con la totalidad del territorio peninsular a partir de ideas romanas
  • La conversión al catolicismo de los visigodos aceleró la asimilación
Pero la península no estaba habitada solo por hispanorromanos y visigodos sino que existían otros grupos minoritarios con quienes la relación era muy conflictiva como por ejemplo, judíos, vascones y cántabros.

Los judíos

Cuando los visigodos llegaron los judíos que habitaban en España era un grupo que tenía una buena situación socio económica y vivían sin problemas debido a que existía una tolerancia religiosa. Pero la situación comenzó a cambiar con la conversión de Recaredo al catolicismo. El momento culmine llegó en el año 613 cuando el rey Sisebuto ordenó la conversión al catolicismo obligatoria o la expulsión de los judíos del reino. De esta manera aparece un nuevo grupo, los cristianos judaizantes: que eran bautizados como cristianos pero que continuaban practicando su antigua religión.
En el 633, el IV concilio de Toledo intentó dar solución al problema prohibiendo que se utilizase la violencia para obtener conversiones. También se prohibió a los judíos ejercer funciones públicas y poseer esclavos cristianos.
La legislación en contra de la comunidad judía también tuvieron lugar bajo el reinado de Suintila (637), Recesvinto (654) y a partir del reinado de Ervigio las leyes se hicieron aun más duras. En el Concilio XVI de Toledo se prohibió el comercio entre judíos y cristianos. Esta fue la medida que terminó por enfrentar a los judíos y a los visigodos.
Un año más tarde, en el 694, los judíos españoles conspiraron junto con sus correligionarios del norte de África. Cuando el estado visigodo conoció la existencia de esta conspiración el XVII concilio de Toledo dispuso la confiscación de los bienes de todos los judíos que habitasen el reino y se los redujo a la servidumbre.

Los pueblos del norte

Los cántabros, a diferencia de los vascones que nunca pudieron ser reducidos, fueron incorporados al reino visigodo por Leovigildo. Esa región de la península ibérica siempre fue una frontera clave y los reyes visigodos intentaron asegurar por todos los medios a través del establecimiento de plazas fuertes y a través de sucesivas campañas.

rey visigodo leovigildo
Rey visigodo Leovigildo

Divisiones de la sociedad visigoda

Las leyes dividen a la sociedad visigoda desde dos puntos, el primero entre libres y siervos y el segundo entre privilegiados y no privilegiados.
El grupo de libres privilegiados estaba compuesta por la nobleza tanto goda como hispanorromana. Los visigodos reconocían linajes aristocráticos en el momento de su asentamiento pero, desde entonces la condición privilegiada estuvo cada vez más vinculada al favor regio, fuente de las concesiones de tierras y de las designaciones en la función pública, es decir, se constituyó una nobleza de servicio. Las familias senatoriales hispanorromanas, conservaron sus tierras y, si en un principio estuvieron marginadas de los altos cargos palatinos, después de la conversión de Recaredo tuvieron acceso a ellos. El único privilegio que los godos conservaron con exclusividad fue el de la elegibilidad al trono aunque desde el IV concilio de Toledo los miembros Aula Regia eran magnates laicos y eclesiásticos godos y romanos. Los conflictos internos del reino godo menguaran la cantidad de nobles ya que era habitual la condena a muerte. Aunque en menor cantidad los nobles se concentraron sobre todo en Mérida y Sevilla. Muchos nobles se vincularon al rey por lazos especiales de fidelidad y servicio, constituyendo la “clientela” regia. Se les conocía como fideles regis: fieles del rey y le debían servicios especiales recibiendo en compensación bienes.
Clero: este era un grupo que tenía una estratificación particular y estaba totalmente diferenciado del laico. En la cima, se encontraban los obispos y metropolitanos muchos de los cuales poseían amplios recursos y posesiones territoriales que administraban en nombre de la iglesia. En teoría los obispos debían ser elegidos por el clero y el pueblo pero en la práctica la elección estaba en manos del metropolitano y de los demás obispos de la provincia. Luego de la conversión, Recaredo fue quien designaba a los obispos. Ya en el 681, Ervigio le concedió al obispo de Toledo el poder de aprobar o no al candidato elegido por rey. Dentro del clero, existía un grupo de clérigos y monjes que se oponían a la riqueza y estaban influenciados por San Fructuoso de Braga.

Los grupos libres no privilegiados: estaba compuesto por los habitantes que vivían en las ciudades y se dedicaban a actividades tales como la artesanía, la medicina, al comercio, etc. En el ámbito rural existían los Possessores o privati. Estos poseían pequeñas posesiones rurales a estos se le unían los encomendados que eran hombres que se ponían bajo la protección del dueño. Estos entregaban sus tierras a su patrono en modo de compensación. Por último, estaban los colones que trabajaban la tierra de otras personas y estaban adscriptos a ella.

Siervos o no libres: estos eran los descendientes de los esclavos de la época imperial provenían de prisioneros de guerra, de la prisión por deudas y de conversión propia a siervo por necesidad. Los siervos se distinguían en varios grupos de acuerdo a quienes fuesen sus dueños. A los que dependían del estado se los conocía como siervos palatinos. Estos llegaron a tener siervos bajo su mandato y sus testimonios en juicios tenían el mismo valor que el de los hombres libres. Los siervos fiscales, trabajaban las tierras públicas. Los siervos de la Iglesias que se dedicaban a trabajar las tierras que eran propiedad de la esta institución. El mal trato hacia los siervos no era corriente pero de todos modos los concilios dictaron normas para dejar de lado acciones que se deseaban erradicar.
Los siervos de particulares se dividían en siervos personales y siervos rústicos. Los primeros eran un grupo muy heterogéneo que incluía desde los que habitaban en la casa y se ocupaban de las diversas tareas hasta los que para un amo como comerciantes, artesanos e, incluso, médicos. Así, las leyes visigodas fijaban el pago que debía el mercader extranjero que contratase un siervo para que le llevase las mercaderías y fijaban en tres años el lapso máximo que podían tenerlo a su servicio. Los siervos rústicos: se encargaban de las tareas agrícolas.
Los siervos no vivían en pésimas condicionas sino que se asentaban en los mismos predios que trabajan para su amo.

Economía visigoda

Al igual que en el resto de la Europa medieval, la base de la economía visigoda fue la actividad agraria.
No se puede decir mucho acerca de las técnicas agrícolas – ganadera. Se sabe que los molinos tenían una importante difusión ya que se conocen leyes que castigaban con cien azotes más una multa a quien robase hierros u otros elementos de los molinos.
Analizando esta legislación se sabe que existían regadíos artificiales, mejora que era indispensable dada la sequedad del clima en la mayor parte de la península. De ese modo se posibilitaron los cultivos hortícolas de las cálidas tierras meridionales.
El cultivo más extendido fueron los cereales aunque también se protegía la producción de olivo las viñas.
La ganadería gozaba de gran importancia y al parecer se practicaba ya la trashumancia que llegó a dominar la vida castellana siglos más tarde. La cría de cerdos, vinculada al aprovechamiento de los bosques, está mencionada en la legislación, lo mismo que la apicultura la caza y la pesca.
Los grandes yacimientos de minerales explotados en la época romana fueron abandonados en este período, según indican los nombres árabes con que fueron conocidos luego de la conquista cuando se los volvió a la actividad.

economia visigoda
Reino Visigodo
  
La propiedad

La propiedad se agrupaba de acuerdo a la procedencia de sus dueños, en: regia, eclesiástica y laica.
Regia: en su origen procedió de los bienes del fisco romano, pero no ha de considerarse inmovilizada durante todo el período visigodo. Muy por el contrario, los reyes acostumbraron a entregar tierras en plena propiedad o en forma temporal en modo de compensación a los miembros de la aristocracia. Como contrapartida, menudearon las confiscaciones en los avatares políticos de los que las famosas “purgas” de Khindasvinto distaron de ser las únicas, aunque fueran las más famosas. En el momento de la invasión musulmana la corona tenía aproximadamente tres mil villas o grandes dominios.
Eclesiástica: era la que provenía de las donaciones de los fieles. Además, Recaredo, una vez convertido al catolicismo, tomó la Iglesia bajo su protección. Pero, muy a menudo, los obispos y clérigos provenientes de ricas familias fueron quienes más contribuyeron a la dotación de sus sedes al donar a ellas sus bienes. Así se originó el patrimonio de la sede de Mérida que, en el siglo VI, fue la más importante de la provincia de Lusitania. Una de las causas del enriquecimiento de la Iglesia fue que las donaciones recibidas quedaban a perpetuidad en su dominio.
Laica: esta estaba en su mayoría de familias de origen hispanorromano o de magnates germanos. El servicio regio constituía una de las grandes fuentes de engrandecimiento de esos patrimonios, pero como contrapartida, existía el riesgo de las temibles expropiaciones.

La explotación de la tierra

La explotación de las tierras se centraba en las villas. Esta estaba divida en dos partes, una conocida como reserva que era explotada en manera directa por el dueño (dominus) y otra que se dividía en lotes que se entregaba a familias o siervos.
Estos grandes dominios no representaban una extensión continua sino que las parcelas se encontraban dispersas.
Los grandes dominios, heredados de los romanos poseían talleres y dependencias donde se elaboraban los productos allí obtenidos, destinados al consumo interno y también al intercambio y que, naturalmente, variaban según las regiones: aceite, vino, quesos, jamones y demás productos alimenticios, textiles, vestimentas, mobiliarios, etc.
La unidad más pequeña de explotación era la parcela del gran dominio o bien la pequeña propiedad campesina. Según lo que se lee en una ley visigoda, las dimensiones eran de aproximadamente unas 12,5 hectáreas.

Los mercaderes se establecieron en las principales ciudades como Mérida y en los territorios bizantinos de la península. Estos mercaderes procedían en su mayoría de oriente: judíos, griegos y sirios.
El séquito de los obispos vivía en las ciudades episcopales. La aristocracia prefería vivir en las villas aunque hubo quienes vivieron en las ciudades importantes como Mérida o Sevilla.
Analizando las leyes se puede deducir la existencia de oculistas, médicos, notarios, carpinteros, tallistas y artesanos.

La población visigoda

Las estimaciones en cuanto a la cantidad de población para este periodo es algo conjetural ya que no existen estadísticas fehacientes.
Los historiadores calculan que durante la época de las invasiones godas la población hispanorromana ascendía a los 4.000.000.
Se calcula que la cantidad de visigodos que llegaron a la península apenas sobrepasaban las 100.000 personas mientras que los suevos apenas llegaban a las 35.000.
A pesar que las tribus invasoras representaban un porcentaje muy pequeño de la población total lograron mantener su cultura gracias a su modo de asentamiento en núcleos compactos y con una gran cohesión interna.
Para localizar los antiguos núcleos visigodos, arqueólogos exploraron cementerios que datan del siglo V y VI. En esas fechas, los visigodos eran arrianos por lo que enterraban a sus muertos de acuerdo a dicho rito.
Métodos de estudio como el onomástico y el toponímico que tuvieron un gran éxito en Galia no pudieron ser aplicados en España debido a que la invasión musulmana generó un neogoticismo cristiano y se generalizaron los nombres de origen godo.
De acuerdo la localización de cementerios visigodos se puede ver que existía una gran concentración de godos en la alta meseta castellana (Segovia), Mérida, Toledo, los pasos de los Pirineos orientales y toda el área limítrofe con la zona de dominación bizantina.

Factores que influyeron en el asentamiento

El asentamiento de los pueblos invasores estuvo determinado por dos factores:
  • Normas jurídicas imperiales
  • La distinción de diversidades regionales y etapas
Las normas jurídicas romanas regularon las relaciones con los pueblos invasores, de dos instituciones ya existentes, el foedus y la hospitalitas. El foedus admitía la presencia del pueblo invasor y lo legalizaba convirtiéndolo en federado o aliado de Roma. Esto significaba para los nuevos federados la obligación de orden militar de combatir para Roma. Como contrapartida, Roma entregaba a los federados suministros en dinero o en especie y le cedía territorios. El asentamiento se realizaba bajo el sistema romano de acantonamiento militar denominados hospitalitas.
Roma dictó diferentes leyes de hospitalitas para los distintos pueblos y la instalación de los visigodos en la Galia se rigió por uno de esos pactos.

Principales puntos

Las tierras repartidas eran propiedad de grandes latifundistas romanos. Estas se dividían y dos tercios dela misma le correspondía a los visigodos mientras que el resto al propietario romano.
Los bosques y prados se aprovechaban de manera conjunta.
Es importante destacar que el beneficiario del reparto eran los jefes visigodos.
En España, no existe consenso entre los autores para afirmar que el reparto de tierras se rigió como en las Galias. De hecho, al ver que la meseta castellana era el área más fuertemente poblada por los visigodos se presume que casi no existieron expropiaciones porque eran territorios libres.
Los visigodos prefirieron agruparse en aldeas que tenían dimensiones reducidas. Las ciudades ubicadas en el occidente peninsular eran más abiertas a las influencias mientras que las del levante más apegadas a las tradiciones.
Entre las ciudades occidentales, Mérida fue una de las más prósperas junto con Toledo. Recópolis, fundada por Leovigildo, fue en su época un centro importante.
Acerca de las ciudades del oriente peninsular, Valencia y Tarragona, se tienen pocos datos pero en excavaciones realizadas en Barcelona se prueba la importancia de la zona en épocas visigodas.
Las dimensiones de las ciudades visigodas fueron reducidas por ejemplo, Toledo no superaba la cinco hectáreas de superficie aunque se sabe que la población se localizaba más allá de los muros de la ciudad. Esto hace difícil calcular la población urbana.
Sobre las características de la población es difícil obtener detalles. Se sabe que las condiciones materiales, las plagas, las pestes y otras catástrofes dificultaron enormemente la vida. De allí se infiere que la esperanza de vida era muy corta y la mortalidad infantil elevada.
Pero es a partir del siglo VII cuando se observa un marcadísimo descenso de la población.

Cultura y arte visigodo

Literatura visigoda

Las características más sobresalientes de la literatura que se desarrolló durante el reino visigodo fueron los temas casi exclusivamente eclesiásticos que tocaba y el elitismo.
El motivo era que estos escritos se destinaban a los estratos más altos de la población ya que en él estaban las personas que sabían leer y escribir. Entre los eclesiásticos era un requisito indispensable saber leer y escribir pero entre la nobleza era algo accesorio.
Quienes más cultivaron las letras fueron los miembros de la aristocracia de origen hispanorromano y quedó plasmada a través de sus hombres de iglesia. Aunque la guerra era la actividad que más practicaban los godos, hubo quien fue muy culto como el conde Bulgar que era gobernador de la Septimania. El rey Sisebuto fue el auto de la Vida de San Desiderio, el Conde Lorenzo poseía una famosísima biblioteca en Toledo del siglo VII.

rey sisebuto
Rey Sisebuto

 Lengua hablada

Los temas que más se trataron fueron fundamentalmente religiosos desde la hagiografía hasta los problemas teológicos. Los temas políticos e históricos también tuvieron su lugar. La lengua literaria fue el latín.
La lengua hablada en las liturgias arrianas fue el godo pero en el momento de la conversión se pasó al latín. Dado que las leyes se redactaron en latín no quedaron vestigios de la literatura gótica oral o escrita.
Se sabe que también existían algunos dialectos locales pero tampoco quedaron testimonios de estos.

Influencias en la literatura

Al igual que en otros aspectos, la influencia exterior se hizo notar en la literatura. Fue especialmente importante el aporte de los emigrados de África que llegaban a la península junto con sus vastas bibliotecas.
El gran florecimiento literario se produjo en el siglo VI, en la era Isidoriana, cuando España fue la vanguardia de la cultura occidental.
Fue San Leandro, el hermano mayor de san Isidoro y principal responsable de la conversión de Recaredo, inició esta etapa con obras teológicas pero muy vinculadas a la política del momento, pues combatían el arrianismo que era el punto preciso donde el rey Leovigildo había querido concentrar sus esfuerzos.
La obra de san Isidoro (554-636) fue muy importante ya que su obra Etimologías es una gran enciclopedia del saber antiguo que ejerció gran influencia durante los siglos siguientes. En la “Historia de los godos” expresó en forma literaria y con apasionado elogio el ideal de monarquía nacional hispanogoda identificada con la totalidad del espacio peninsular. En los “Varones ilustres” cultivó el género biográfico, las ciencias naturales en “Acerca de la naturaleza de las cosas”; la teología y la liturgia en las “Sentencias” y el “DeecclesiasticiS officiis”. A esto se debe sumar la regla monástica que redactó.

isidoro de sevilla
Isidoro de Sevilla
Contemporáneo de san Isidoro fue Juan, abad godo del monasterio de Bíclaro. Su Crónica es un testimonio importantísimo de la época de Leovigildo y Recaredo.
Una obra importante cuyo autor no se conoce es “Vidas de los Padres de Mérida”.
Luego de la muerte de san Isidoro, Zaragoza se convirtió en un activo centro cultural, con san Braulio y el obispo Tajón. En Toledo, fue el obispo San Ildefonso quien conservó la tradición isidoriana y fue San Julián quien escribió “Historia del excelentísimo rey Wamba”.
A fines del siglo VII, las obras más importantes fueron las ascéticas de Valerio del Bierzo.

Arquitectura

Si bien se realizaron construcciones importantes hoy en día, casi no quedan vestigios de las mismas.
La arquitectura estuvo bajo el influjo de las aportaciones de los nativos, de los romanos, de los orientales y de los germanos.
En las artes mayores (arquitectura y escultura) predominó las costumbres hispanorromanos mientras que en el arte menor las germánicas.

Evolución en el tiempo

Hasta fines del siglo VI la mitad meridional estuvo bajo la influencia de Roma y Bizancio y en ellas se construyeron obras de marcada tradición clásica como la basílica de Cabeza del Griego, cerca de Uclés y la iglesia de Elche, cerca de Alicante.
Desde fines del siglo VI y en el VII, la unificación político-religiosa ayudó a la aparición de un arte hispanogodo. De la arquitectura religiosa de esta etapa se destacan iglesias de planta en forma de cruz, generalmente emplazadas en la zona rural de Castilla, León, Portugal y Galicia. Como ejemplo, se puede citar la iglesia de San Pedro de la Nave, en Zamora.

Ejemplo de arquitectura hispano goda la iglesia de San Juan de Baños del Cerrato en Palencia

iglesia san juan de baños de cerrato
Iglesia San Juan de Baños de Cerrato - Palencia
 
La historia cuenta que el rey Recesvinto regresaba de una campaña contra los vascones cuando se sintió enfermo. Acudió entonces a tomar las aguas de una fuente prodigiosa situada en Baños del Cerrato y, habiéndose curado por la acción del agua, quiso testimoniar su agradecimiento con una construcción religiosa e hizo erigir y dotó el templo que aún hoy se conoce como iglesia de San Juan de Baños del Cerrato y que fue consagrado el 3 de enero año 661, según consta en la lápida de dedicación.
La basílica consta de tres naves, en el este hay tres capillas de forma rectangular y el santuario está en el centro. Esta triple cabecera con capillas separadas y puestas bajo diferentes advocaciones es influencia oriental, característica propia de los primeros templos cristianos de Siria y Armenia.
Las columnas, antiguas, pueden haberse tomado de algunos baños romanos pero los capiteles corintios son similares a los auténticos capiteles visigóticos que se conservan en la mezquita de Córdoba y denotan una influencia clásica.
Los arcos de herradura, que pueden verse en la puerta occidental son característicos de la arquitectura hispana, anteriores a la invasión musulmana.

Otras artes

En la escultura se puede observar una gran influencia paleocristiana y bizantina.
Del arte orfebre existen restos gracias a los tesoros descubiertos en Guarrazar y Torredonjimeno. La producción orfebre representó el arte visigótico por excelencia. Un ejemplo de ello, es la corona votiva de Recesvinto.
En el tesoro de Guarrazar, Toledo, se encontró entre otras piezas las coronas de Suintila (hoy desaparecida) y la de Recesvinto. De la corona pendían las letras que conformaban el nombre del monarca y también la gran cruz.
Las joyas características eran diademas, broches, pendientes, collares, pulseras de oro y de plata, adornados con piedras preciosas y con vidrios de color. La orfebrería visigoda se destacó por su gusto en la policromía. 

Liturgia

Durante la época visigoda España se destacó por realizar una liturgia original conocido como el rito hispánico o visigodo que fue mantenido por los cristianos que vivieron bajo la dominación musulmana. Este rito se lo conoció luego como rito mozárabe. Los principales centros de formación de ese rito fueron Tarragona y Sevilla. En el siglo VII, el IV concilio de Toledo del 633 buscó, entre otras cosas, la unidad litúrgica imponiendo en todo el reino el rito visigodo.
En el ámbito jurídico también se destacó la aportación cultural visigoda tanto en temas civiles, políticos como canónico. Siendo la colección más famosa en temas de derecho canónico, la colección hispana iniciada por San Leandro y continuada por sus sucesores entre los que se encontraba San Isidoro. En esta colección se reunieron una gran cantidad de textos provenientes de concilios hispánicos, griegos, africanos y galos. Esta fue difundida por los godos luego del 711 y ejerció una gran influencia en el mundo cristiano.

El comercio visigodo

El comercio exterior estaba orientado tanto al Mediterráneo como al Atlántico. Los vínculos comerciales se fortalecían a través de la religión y asuntos políticos en común. Por otra parte, el comercio con la península itálica fueron muy intensas con el comienzo del período durante la época ostrogodo.
El comercio interior se dedicaba especialmente a la distribución de los productos llegados del exterior y como es de esperar el tramo final eran las principales ciudades de la península como Sevilla o Mérida.
También gracias a este comercio era posible el abastecimiento de víveres. Las rutas utilizadas eran las antiguas vías romanas que fueron cuidadosamente conservadas por los visigodos. Los ríos no fueron dejados de lado y se legisló para garantizar la circulación por los ríos navegables.
Los principales productos que se exportaban eran de origen agrícola ya sea como materias primas o trabajados. Entre los más importantes se encontraban los cereales, el vino, los aceites y los metales preciosos.
 
La moneda

Los reyes visigodos mantuvieron el monopolio de la acuñación de monedas. En teoría, se mantuvo el sistema monetario romano que se basaba en el sueldo de oro, con un peso de 4,54 gramos.

moneda visigoda
Moneda visigoda
 
Se sabe que en el siglo VI los visigodos fabricaron sueldos que imitaban a los bizantinos, y Leovigildo hizo acuñar tremises de oro que equivalían a la tercera parte de los sueldos bizantinos pero, como afirmación de soberanía, llevaban grabado su propio nombre en lugar del de los emperadores.
La ley y el peso de la moneda fueron deteriorándose durante el siglo VII, llegando a fines de esa centuria a su nivel más bajo. Deben formularse también otras aclaraciones: la moneda de oro sólo es instrumento para las grandes transacciones. Las operaciones menudas requerían moneda fraccionaria, pero ésta no fue acuñada, utilizándose la masa monetaria remanente de la época romana, cuyo monto ignoramos. Pero, la sola ausencia de acuñación fraccionaria es índice de la falta de medios para las operaciones cotidianas por lo que se supone que muchas operaciones pequeñas se habrían realizado a través del trueque.
El deterioro de la moneda de oro se cree que se debió en parte a que los reyes, los magnates laicos y eclesiásticos, guardaban el oro y las joyas que, eventualmente, utilizaban como medio de compensación u obsequio. Los “tesoros” encontrados en las excavaciones son prueba de esa tendencia cuya consecuencia fue la desaparición del circulante que no había emigrado ya a oriente en concepto de pago.
La extracción de metales casi había llegado a su fin y en consecuencia la economía se vio afectada.
En el reinado de Suintila, la actividad general fue decayendo al finalizar las conquistas. A esto debe sumarse las catástrofes naturales y las plagas que asolaron a la península ibérica.
El tesoro de los suevos también se cree que ha sido importante sobre todo al conocer la historia que afirma que uno de sus reyes envió a San Martín de Tours el peso en oro de su hijo en agradecimiento por la curación de este.

Peste, plagas y hambruna en la España Visigoda

Durante el Reino Visigodo, las pestes y la hambruna fue algo común. Esto se lo puede leer en muchos relatos de la época. A continuación se pega un fragmento de la obra “Historia de los francos” escrita por el obispo de Tours.
“A su regreso de España, los embajadores del príncipe Chilperico anunciaron que la provincia de Carpetania había sido gravemente devastada por la langosta, al extremo que no había quedado un solo árbol, ni viña, ni bosque, ni frutal ni hortaliza que no hubiese sido destruido por las langostas.”
“Las langostas que durante cinco años habían devastado la provincia de Carpetania, durante este año avanzaron y, siguiendo un camino público, pasaron a otra provincia vecina de aquélla. El espacio cubierto por ellas es de una longitud de 150 millas y de un ancho de 100.”
Las plagas era un mal endémico que aparecía en las fechas de la vendimia.
En la historiografía musulmana, se encuentran datos de malas cosechas y fuertes hambrunas que tuvieron lugar durante el reinado de Ervigio (680 – 687).
Pero de todos estos males, el más temido fue la gran peste bubónica que era transmitida por la rata y a llegada de personas de oriente. Europa sufrió de esta peste durante siglos pero las epidemias más grandes fueron las producidas en el siglo VI y la del siglo XIV.
En la plaga del 710, según los relatos musulmanes, la mitad de la población española habría perecido producto de esta enfermedad.

Los últimos reyes Visigodos

Listado de los últimos reyes Visigodos.
  • Wamba (672—680)
  • Toledo (672 —711)
  • Ervigio (680—687)
  • Egica (687—702)
  • Witiza (703 - 710)
  • Rodrigo (710—7 11)

A partir del reinado de Wamba, quien asumió el trono so pena de muerte, se agravaron los problemas que venían desarrollándose hace años entre los que se encontraban:
  • Catástrofes naturales
  • Expansión musulmana por el Mediterráneo
  • Problemas internos
  • Problemas con los vascones
  • Rebeliones y conspiraciones
Durante el inicio de su reinado, mientras Wamba, se hallaba batallando contra los vascones recibió la noticia que había una revuelta de godos en Septimania en la cual también estaban involucrados miembros de la iglesia. Esta situación se complicó aún más cuando el duque Paulo, que había enviado por el propio Wamba a sofocar la revuelta, se autoproclamó Rey en Narbona. De esta manera, la rebelión se amplió y se extendió hasta la Tarraconense ayudado por francos y vascones.
La rebelión fue sofocada, sus participantes juzgados y condenados a prisión ya que el Rey les perdonó la vida.
En esta revuelta quedó en evidencia que las personas respondían más a su señor antes que al propio Rey. Para evitar este inconveniente, Wamba promulgó una ley en la que obligaba a todos los súbditos a acudir en armas en caso de ataque enemigo o en el caso de una rebelión interior. Quienes no cumpliesen esta normativa serían penados severamente.
Esta ley generó un gran descontento sobre todo en la nobleza laica y eclesiástica. Tiempo después Wamba acabó su reinado de manera abrupta, fue narcotizado, vestido con hábitos de monje y tonsurado. De esta manera, quedaba impedido de reinar.

Reinado de Ervigio

Ervigio fue el jefe de la conjura contra Wamba. Los historiadores lo definen como débil y temeroso. Durante su reinado defendió los intereses de los grupos nobiliarios en lugar de los de la monarquía.

Ervigio
 
Medidas del reinado de Ervigio:
  • Indulto a quienes habían sido sancionados por la ley militar de Wamba
  • Amnistía para quienes participaron en la rebelión que lideró el Duque Paulo
  • Los sacerdotes y miembros de la aristocracia son juzgados por sus pares (habeas corpus visigodo)
  • Amnistía fiscal
  • Endureció la legislación contra los judíos
  • Buscó a través de reformas en las leyes protección para su familia después de su muerte

Reinado de Egica

Egica era yerno del rey Ervigio, sobrino de Wamba y jefe del grupo nobiliario opositor. A pesar de que le prestó juramente a su predecesor en cuanto a proteger a la familia de este. Egica tomó medidas en contra de esta a pesar que no contaba con el apoyo completo del episcopado.

Egica

Durante su reinado debió hacer frente a una rebelión llevada a cabo por el propio primado toledano. Esta fue sofocada y sus participantes castigados.
Dado que los problemas con los judíos se agravaron los redujo a la servidumbre y confiscó sus bienes.
Egica asoció a su trono a su hijo Witiza y su muerte se proclamó Rey.



Reinado de Witiza

Durante este reinado el reino visigodo sufrió una gran hambruna y una gran peste. En el ámbito político, Witiza concedió una gran amnistía a los condenados durante el reinado de Egica, les retornó sus bienes y los honores. 

Reinado de Rodrigo

A la muerte de Witiza, en el año 710, sus partidarios querían que el hijo de este sea coronado rey pero se impuso otro candidato, Rodrigo.

Rey visigodo Rodrigo
 
En esta época, el poder de los musulmanes del norte de África estaba en plena expansión y asolaban Ceuta. Los partidarios del hijo de Witiza solicitaron ayuda a los musulmanes africanos para derrocar al rey Rodrigo. En el momento en que Rodrigo batallaba contra los vascones el ejército musulmán ingresó a la península con la ayuda de los partidarios de Witiza. Al enterarse, el rey acudió a enfrentarlos pero una fracción de su ejército estaba compuesta por partidarios de Witiza quienes se rebelaron contra Rodrigo y le dieron muerte.
La fracción de los partidarios de Witiza mantuvieron la alianza con los musulmanes, incluso los hijos de Witiza fueron proclamados reyes bajo la dominación islámica.
De esta manera, la monarquía toledana llegó a su fin con la derrota de Rodrigo en la batalla de Guadalete en el año 711.

Características del Reino Visigodo

En la época isidoriana, a partir del reinado de Gundemaro, se estableció la monarquía hispano visigoda católica y también fueron evidentes los puntos débiles de esta.

Puntos destacados de la monarquía visigoda
  • Unidad territorial: fue el fin de la dominación bizantina. Estos fueron combatidos por todos los reyes godos siendo Suintila quien los expulsa de manera definitiva. El único punto problemático que impedía la unidad eran los reinos del noroeste, sobre todo los vascones.
  • Unidad confesional: el deseo de establecer una sola fe hizo que no se tolerasen otros cultos. La minoría judía que vivía en la península fue sometida a un bautismo forzoso (durante el reinado de Sisebuto) esto generó un conflicto que se prologó hasta la invasión musulmana.
  • Organización gubernativa: los continuos conflictos internos de los visigodos generaron rebeliones que en muchos casos terminaron de manera violenta con la vida de los monarcas. La iglesia intentó frenar estos asesinatos y reglamentar la elección del Rey.
En el año 631, Sisenando un godo que se había rebelado en la Galia invadió España junto a su ejército y asumió el trono deponiendo y asesinando al Rey Suintila. El IV Concilio Toledano celebrado en el año 633 justificó la rebelión por los crímenes que Suintila había perpetrado pero al mismo tiempo dispuso un anatema contra quienes asesinase al Rey o usurpen el trono a través de la fuerza. Al mismo tiempo, reglamentaron los asuntos de elección de reyes en el que la aristocracia y los obispos debían votar.
El intento de establecer una monarquía hereditaria llegó con Khintila cuando nombró a su hijo Tulga como sucesor. Este no tuvo un largo reinado ya que fue depuesto unos años más tarde.
En las elecciones se eligió como Rey a Khindasvinto. (642—653) quien se destacó por llevar a cabo muchos ajusticiamientos con lo cual evitó rebeliones internas. También estableció en la legislación la pena capital para toda aquella persona que se rebele contra su autoridad. A pedido del prelado, le sucedió su hijo Recesvinto (643-672).

Recesvinto

Asumió el trono con solo diecinueve años y fue el Rey toledano que se mantuvo en el poder durante más tiempo. Murió por causas naturales.

recesvinto
Recesvinto
 
A pesar que tuvo sofocar una rebelión, su política se diferenció de la de su padre al promover una amnistía general para los condenados por su padre y la restitución de muchos bienes confiscados.
Durante su reinado, se sancionó el Liber Luduciorum que era un código común que era aplicado tanto al pueblo romano como al visigodo.
A juzgar por los Concilios celebrados se puede decir que la relación con la iglesia se enfrió. En los primeros años, convocó tres concilios y en los últimos quince años de su reinado ninguno.

Reinado de Recaredo, época Isidoriana

Recaredo sucedió a su padre, Leovigildo, y su principal medida fue establecer la fe católica como religión oficial del reino. Él mismo se convirtió al catolicismo unos meses después de haber llegado al trono y llevó a cabo una gran campaña para lograr la conversión del clero arriano y del pueblo godo.
En el año 587 llevó a cabo un sínodo de obispos arrianos pero la conversión no fue total ya que durante su reinado tuvo que hacer frente a varias rebeliones de obispos.

conversion al catolicismo de recaredo
Conversión al catolicismo de Recaredo
 
La monarquía hispano goda

Leovigildo sembró las semillas de la identificación del pueblo godo con el territorio ibérico y fomentó la integración de todos sus habitantes bajo el mandato de un rey godo.
Al adoptar la religión católica como oficial permitió la unión en torno a la fe. Esto no solo era un triunfo para los hispanorromanos de la península sino que también de la nueva fe que se había impuesto en los territorios que habían pertenecido al imperio romano.
Desde entonces la relación estado – iglesia fue muy estrecha. En el año 589, se celebró el III Concilio de Toledo. Pero la unificación en torno a la religión no disminuyó los clásicos problemas internos del pueblo godo en el que la aristocracia goda llevaba a cabo rebeliones y conjuras en su lucha por hacerse con el poder.

Época Isidoriana

Se denomina Época Isidoriana al período de años que se va desde el reinado de Recaredo I (586-600) hasta la muerte de Recesvinto (653-672). El nombre proviene del obispo San Isidoro quien tuvo una gran influencia durante esta época.
  • Recaredo I (586-600)
  • Liuva I (601 – 603)
  • Witérico (603 – 610)
  • Gundemaro (610- 612)
  • Sisebuto (612 - 621)
  • Recaredo II (621-631)
  • Suintila (621 - 631)
  • Sisenando (631—636)
  • Khintila (636—639)
  • Tulga (639 - 642)
  • Khindasvinto (642—653i
  • Recesvinto (653—672)

III Concilio de Toledo

Con la conversión de Recaredo se llevó a cabo el III Concilio de Toledo. A él acudieron 62 obispos de todo el reino godo de la península y de Septimania. En esta reunión, Recaredo reconoció públicamente su conversión al catolicismo y lo mismo hicieron su esposa y otros miembros de la nobleza.
En este concilio, se proclamó varios cánones en los que no solo se abordaban temas eclesiásticos sino también seculares. Una de las medidas netamente secular fue que los obispos debían asistir a los funcionarios fiscales y a los jueces del territorio de su obispado. De esta manera, se buscaba evitar los abusos en temas de obligaciones fiscales y la transmisión directa al Rey de informes acerca del desempeño de los jueces.

iii concilio de toledo
III Concilio de Toledo

 Durante el reinado de Recaredo I, se llevaron a cabo varias conspiraciones proarrianas y un fuerte ataque de los francos contra Septimania que culminó con la victoria visigoda.
Recaredo I murió en el año 601 y lo sucedió su hijo Liuva II pero este fue asesinado apenas dos años después de asumir como Rey. El asesino fue Witérico que era el líder del grupo arriano.
Witérico también fue asesinado en el año 610 y con la asunción de Gundemaro el catolicismo se restauró de manera definitiva.

Creación del Reino Visigodo

Listado de Reyes Visigodos:
  • Liuva I (567 ó 568 - 573)
  • Leovigildo (568 ó 569—586)
  • Recaredo I (586—601)
Luego de la muerte de Atanagildo existió un interregn de varios meses en el que las tensiones fueron en aumento. En medio de este complicado clima político, fue elegido Liuva I (duque de Septimania) pero esto no significó el poder sobre las Galias ya que este Rey designó a su hermano Leovigildo para que ocupase su lugar en el trono visigodo.
Es precisamente Leovigildo y su hijo Recaredo quien creó la monarquía visigoda de España.
Desde el año 568 hasta el 573, Leovigildo reinó en calidad de asociado y recién a la muerte de su hermano Liuva I fue Rey único.
Apenas accedió al trono, Leovigildo contrajo matrimonio con la viuda de Atanagildo para ganar el apoyo de los partidarios del anterior Rey y a la vez tomar posesión de sus bienes.

rey visigodo leovigildo
Rey visigodo Leovigildo
 
Campañas militares de Leovigildo

Los objetivos contra quienes Leovigildo dirigió sus campañas militares fueron:
Bizantinos
Hispanos que no aceptan someterse al reino visigodo. Especialmente contra cántabros y vascones
Reino suevo. En el año 585, este reino desaparece y se convierte en una provincia Gótica.
Galos. La campaña de Narbonense es dirigida por el hijo de Leovigildo, Recaredo.
Estas conquistas militares fueron acompañadas de políticas de integración que buscaron unificar el territorio.

campañas militares leovigildo
Campañas militares de Leovigildo
 
Fundación de ciudades: se fundaron ciudades como por ejemplo, Recópolis en honor a Recaredo. Esta se ubicaba sobre el Tajo, en Celtiberia. Aun en la actualidad es posible ver sus ruinas.
Victoriacum, se fundó luego de ocupar una región de Vasconia. Su función fue defender los territorios ganados. No se conoce su emplazamiento exacto.
Realzar la figura del Rey: esto se consiguió a través de la incorporación de ceremonias de carácter bizantino y por la acuñación de monedas con su efigie.
Estableció la sucesión hereditaria: así se prepara la instauración de una dinastía.
Reordenamiento del derecho: el objetivo era adecuarlo a la realidad del momento. Una de las leyes más importantes que se eliminó fue la que prohibía el matrimonio entre godos y romanos aunque esta en la práctica no se cumplía.
Buscó la unió religiosa: pero existían grandes conflictos entre los católicos y los cristianos arrianos. Aunque buscó la unidad a través del arrianismo no perpetró persecuciones ni matanzas de católicos. Sí, confiscó bienes de iglesias católicas y expulsó a varios obispos.

Hermenegildo

Uno de los hijos de Leovigildo, Hermenegildo, estuvo al frente del gobierno de Sevilla. Allí estuvo influenciado por el obispo San Leandro y se convirtió a la fe católica. Contando con el apoyo de los católicos se sublevó contra su padre hasta que este último lo sometió totalmente. Hermenegildo murió luego de estar un año preso y se lo consideró mártir porque se negó a recibir el sacramento por parte de un obispo arriano.
Leovigildo comprendió que su política religiosa había fracasado y permitió el retorno de los obispos católicos que habían sido desterrados.

Etapa visigoda arriana

Etapa visigoda arriana (549 – 555)
  • Agila (549-567)
  • Atanagildo (555—567)

La elección como Rey del visigo Agila no mejoró la situación general. Ni los visigodos, ni los gobernantes de las poderosas ciudades del sur lo vieron con buenos ojos. 

rey visigodo agila
Rey visigodo Agila
 
Luego de la derrota que le ocasionó el enfrentamiento con las ciudades del sur, debió trasladar su poderío hacia el norte. Por otra parte, no pudo frenar la sublevación goda del año 552 originada en Sevilla y conducida por Atanagildo.

rey visigodo atanagildo
Rey Visigodo Atanagildo
 
Las guerras internas de los visogodos fue una constante que dominó toda su historia.
Atanagildo solicitó apoyo al Imperio Bizantino que en esos momentos se encontraba dirigido por Justiniano. Los bizantinos prestaron ayuda de forma inmediata porque veían la posibilidad de conquistar Hispania. Agila fue derrotado y sus mismos partidarios lo asesinaron para evitar la dominación de Bizancio.
De esta manera, Atanagildo toma el control de la península ibérica pero el sudeste de la península, desde Guadalete hasta Cartagena, quedó bajo el poder de Bizancio.

mapa dominio bizantino iberia
Mapa dominio bizantino en la península ibérica

La sede de la monarquía visigoda fue la ciudad de Toledo esto demuestra la reordenación de la península luego de la presencia bizantina.
La situación para el reino visigodo era grave. En el sur eran amenazados por los bizantinos y por la provincia de la Bética. En el noroeste, dominado por los suevos era un punto hostil. El norte, con cántabros, autrigones, caristios, astures y vascones era una continua amenaza.

Reyes Visigodos etapa tolosana

Reyes visigodos de la etapa tolosana
  • Alarico I (+ 410)
  • Ataulfo (410 - 415)
  • Sigerico (415)
  • Walia (415 - 418)
  • Teodorico I (418—451)
  • Turismundo (451—453)
  • Teodorico II (453—466)
  • Eurico (466 - 484)
  • Alarico II(484—507)
Es importante recordar que los reyes visigodos que se asentaron en Tolosa, conocida como Segunda Aquitania, no se contentaron con el territorio que les fue concedido y comenzaron una política de expansión constante.
En el año 456, los visigodos regresan a Hispania para expulsar a los suevos y terminan por radicarse allí. Pero fue Eurico quien se preocupó por la ocupación de la península.

Reinado de Eurico

Durante los inicios de su reinado Eurico había intentado formar una alianza anti romana con suevos y vándalos pero al fracasar esta optó por actuar por cuenta propia y amplió su territorio por el centro y sudeste de las Galias y por la península ibérica. Logró apoderarse de la parte meridional de Lusitania de los suevos y aseguró la posesión de Mérida. Esta primera campaña finalizó en el año 468. Cuatro años más tarde, prosiguió con la adquisición de Pamplona, Zaragoza y Tarragona. En las Galias amplió su control hasta Auvernia.
Al desaparecer la autoridad imperial de occidente, Eurico se aseguró que Constantinopla y el rey brugundio reconociesen su territorio conquistado.

eurico visigodo
Eurico
 
Si bien la capital del reino continuó siendo Tolosa, la residencia habitual del Rey Eurico fue Burdeos y Arlès. Esto es una muestra de la escasa importancia que aun tenía para el Rey visigodo los territorios peninsulares.
Para organizar sus nuevos territorios Eurico publicó lo que se conoció como el Código de Eurico. El gran punto débil que tenía el reino visigodo era que su religión oficial era el arrianismo mientras que la mayoría de sus pobladores eran católicos.
Alarico II heredó el trono de su padre. Hasta ese momento el reino visigodo parecía fuertemente estructurado y sólido. Pero los francos tuvieron un nuevo Rey con gran deseo de conquista, se trataba de Clodoveo. Este se convirtió al catolicismo hacia fines del siglo V y con ello, logró el apoyo del episcopado galorromano. Los francos atacaron las fronteras de los visigodos y a pesar de la fuerte respuesta de Alarico II y su posterior política de acercamiento a la fe católica, en el año 507 los francos obtienen una victoria abrumante en la batalla de Vouillé en la que muere Alarico II.